“Para encontrar la verdad en un crimen hay que buscar quien se beneficia”
Me permito adherirme a la opinión y en especial a la parte final del segundo párrafo de la HIPÓTESIS expresada por Comunidad NORMAL SUPERIOR MÉXICO el sábado 12 de noviembre, un día antes de la elecciones. Hipótesis que dice textualmente: “En Michoacán, ante el desprestigio del PAN y la urgencia de FeliPILLO CaldeRÓN de imponer en la gubernatura de Michoacán a su hermana “la Cocoa”, utilizando piscología de masas provocan un escándalo y ordenan matar a un alcalde PANista para hacerse las víctimas, aunque eso es no tener madre, en política eso es muy utilizado. A calderón le urge ganar Michoacán para evitar perder la guerra idiota contra el narco, que en realidad es para ver quien gobierna y administra los miles de millones de pesos del narco, ¿el PRI o el PAN? Para ello no importa matar a uno de su mismo partido, matar a un PANista. Su sacrificio serviría para engrandecer la imagen de la Cocoa hermana de CaldeRÖN candidata a gobernadora de Michoacán.
Pero al parecer los PRIístas también juegan en política y recuerdan sus buenos oficios: Sacrifican a otro político PANista para oscurecer y diluir el golpe publicitario dado por los PANistas con la muerte del alcalde: El “accidente” donde muere el jefe de todas las policías en México, el secretario de gobernación Blake Mora, hace olvidar al alcalde asesinado y sacan de circulación a Blake Mora, que debería supervisar y dirigir el “triunfo” electoral de la cocoa. Muerto Blake ya no podrá cumplir la orden de su jefe Calderón. Distraídos los PANistas y sin el secretario de gobernación es previsible el fracaso del nuevo fraude electoral calderonesco en Michoacán y la derrota de la cocoa.
Si analizamos los resultados del Programa de Resultados Preliminares Oficiales del Instituto Electoral de Michoacán (PREP) encontramos datos que pueden convalidar lo anterior.
ULTIMO REPORTE DE MICHOACÁN:
Con el 87.42% de las casillas computadas los resultados del PREP (oficiales), resultados que han sido sorprendentemente lineales, sin cambios bruscos, lo que NO es normal, pero de mantenerse hasta el final, son claros y contundentes:
1) Se derrumban el PAN y “la cocoa CALDERÓN” al obtener el PRI 547,172 votos (35.38%); el PAN 505,347 (32.68%) y el PRD 446,811 (28.89%).
2) El PAN y el pANAL salen derrotados y quedan como tercera fuerza política ya que de los 24 escaños de diputados, el PRI está ganando en 11, el PRD en 8 y el PAN en sólo 5.
3) La derrota PANista de Michoacán junto a los desastres en casi todos los demás Estados, perfila una nueva derrota del PAN en las elecciones presidenciales de 2012. Esto afecta al pANAL y a Elba Esther Gordillo que cuyos bonos bajaran de precio para el PRI, a quien de mantenerse la tendencia electoral con sólo aliarse al PVEM le bastaría. Baja el precio de compra para el PRI, pero subirán de precio para el PAN urgido hoy más que nunca de votos.
4) Esta derrota PANista y victoria PRIísta, repercute para el magisterio nacional, ya que para tener los favores (votos) del pANAL de la Gordillo, Calderón deberá ser más “amable” con el SNTE y quitará presión, y se diluye momentáneamente la inminente cacería y juicio contra Elba Esther Gordillo que hubiere servido para levantar la imagen de calderón y del PAN. Por ello, al gobierno federal le urge jugarse su última carta: Capturar y juzgar al “Chapo” Guzmán en un carnaval televisivo.
5) Los resultados electorales son una nueva derrota de los PRDs “chucho” y Cuauhtémoc Cárdenas, y un inmediato fortalecimiento de la imagen de Obrador en el sector de izquierda electoral y lo potenciara entre las organizaciones sociales en resistencia.
6) El PRD pierde el Estado, quedan como segunda fuerza política, con nubarrones de un nuevo ajuste de cuentas ante la clara diferencia entre los votos que obtuvo el candidato a gobernador y la suma de los votos obtenidos por los candidatos a diputados de la coalición PRD-PT-Convergencia. Son XXX votos. Estos votos se sumaron a “la cocoa”. Una maniobra “curiosa”, típica de las tribus perderistas. 31.95% de los michoacanos votaron para diputado por la coalición del PRD y para gobernador sólo el 28.90, que representarán una diferencia aproximada de 90 mil votos, que curiosamente aparecen votando por el PAN de “la Cocoa”
7) Otro dato sobresaliente es la victoria mínima del cardenismo en su propia cuna. En Jiquilpan, tierra natal del “Tata” Lázaro Cárdenas, que con el 90.327% de los votos contabilizados, la coalición PRD-Convergencia controlada por Cuauhtémoc Cárdenas sufre en la cuna del cardenismo, ya que en el municipio de Jiquilpan, lleva una mísera ventaja de sólo 258 votos (PRD 5,890; PAN 5,632) cuando faltan varias casillas por contabilizar.
Los anteriores elementos confirman la hipótesis de Comunidad NSM de: “En Michoacán se les está dificultando al PAN y a Elba Esther Gordillo imponer a “la cocoa Calderón”. Se aprecia la fortaleza de la hipótesis: A la coalición PAN-pANAL, sí le afectó la muerte del secretario de gobernación Blake Mora, quien era el operador político del gobierno federal, provocando la desorganización del operativo para un fraude electoral PANista parecido al de 2006. El PRI se benefició con la desorganización PANista. Y el PRD convenenciero salió afectado y con voto dividido.
No quiero dejar de mencionar, que el todavía gobernador PRDista de Michoacán, Leonel Godoy, ha sido un político timorato, ligado a la familia Cárdenas fue avasallado desde el inicio de su gobierno por la mafia organizada. Recordemos el bombazo en la ciudad de Morelia, en plena ceremonia del 15 de septiembre en donde resultaron muertos varios ciudadanos inocentes, que hoy deben ser considerados víctimas colaterales de la narco guerra calderonesca. Recordamos también que ayer domingo en la tarde, el candidato a gobernador por la alianza PRD-PT-Convergencia en entrevista del noticiario televisivo de Milenio afirmó que había sido amenazado y que el crimen organizado apoyó al PAN. Esto contrasta con la acusación del gobierno de Calderón de que el medio hermano de Godoy es parte del grupo de narcos denominado “la familia Michoacana”.
La Comunidad ENSM en defensa del normalismo, la educación pública laica, gratuita y científica
MANDA ARTÍCULOS Y OPINIONES AL BUZÓN DE Comunidad NORMAL SUPERIOR MÉXICO
COMUNICATE CON NOSOTROS Este blogspot es voz de la comunidad ENSM, y te invitamos a colaborar, enviando artículos, noticias, a que des a conocer tus trabajos académicos, experiencias, quejas, solicitudes, vídeos y todo lo que contribuya a fortalecer la conciencia del ser social normalista. Envia tus contribuciones y opiniones al correo: comunidad.normal.superior.mexico@gmail.com
VISITAS a Comunidad ENSM desde JUNIO de 2010. Reporte de GOOGLE
1312511
ARCHIVO DEL BLOG. Consulta los artículos publicados
Por qué estoy a favor de Zapata*
-
Estoy a favor de Zapata. No a favor de Zapata como persona —no estoy a
favor de hombre alguno como persona—, sino de las cosas y la gente que
defiende Za...
orgullosamente ajeno al falso puritanismo academicista que sirve de mascara, de escudo, a un apoliticismo que justifica con el silencio cómplice, “apartidista”, la política neoliberal que atenta contra los derechos del pueblo a la educación científica, laica, gratuita y critica. heredero y continuador de la revolución mexicana
¿POR QUÉ SOCIALISMO? Durante décadas los guardianes del sistema capitalista han creado una imagen falsa del llamado genio de la humanidad, Albert Einstein: Lo presentan como un científico ajeno a la sociedad y a la política. Esto conviene a muchos intelectuales que pretenden justificar su “apoliticismo” diciendo de manera tramposa que ellos son científicos y por lo tanto apolíticos. Nada más lejano a la verdad. No hay ciencia que sea ajena a la sociedad, no hay ciencia imparcial. Reproducimos a continuación un artículo de Einstein que responde a la pregunta ¿Qué hacer para resolver los problemas de la humanidad? Su respuesta es clara y contundente, totalmente ajena al apoliticismo ramplón: El Socialismo. "¿Por qué socialismo?", artículo redactado de puño y letra por Albert Einstein fue publicado en 1949 en Monthly Review en New York cuando todavía vivía, y responde a los problemas sociales con magistral sabiduría, en momentos en que el capitalismo enseña toda su podredumbre y está en crisis mundial.
¿POR QUE SOCIALISMO? ¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí. Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana —como es bien sabido— ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social. Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó «la fase depredadora» del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro. En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y —si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos— son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad. Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: «¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?» Estoy seguro de que hace tan solo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida? Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples. El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto «sociedad» significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad —en su existencia física, intelectual, y emocional— que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la «sociedad» la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra «sociedad». Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido —exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos. El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos. Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos —que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos— en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es solo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo. Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad. La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo —no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción —es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional— puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares. En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto. El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos. La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de «contrato de trabajo libre» para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo «puro». La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un «ejército de parados». El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes. Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura. Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual. Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?