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domingo, 20 de noviembre de 2011

CUENTO: LA REVOLUCIÓN MEXICANA 1910


“TIERRA Y LIBERTAD”

Eunice Fabiola Ruíz Jaimes

Mientras Luisito caminaba inmerso en los problemas que su mente aquejaba, tales como, el desempleo de su papá, las materias reprobadas en la escuela, la dura situación económica que atravesaba su familia y su falta de motivación hacia el estudio y la vida misma, lo hacían vulnerable a caer en diversas situaciones de riesgo.

Durante el caminar de Luisito, él se encontró con un viejo anuncio en conmemoración al centenario de la Revolución Mexicana y en su mente emergieron las ideas que discutió su profesor con tanto fervor en la clase de Historia, como la reforma agraria, las ideas de Madero, el Plan de Ayala, la Constitución del 1917 y la fascinante historia que contó de un pequeño campesino nacido en una provincia de Morelos que llegaría a ser uno de los hombres más importantes de la Revolución, llamado “El Caudillo del Sur”. Durante la clase donde Luisito escuchó esta información, el solo penaba en el aburrimiento que generaría el aprenderse tantos datos que no tendrían significado ni utilidad práctica en su vida.

Mientras Luisito observaba el anuncio prestó principal atención a la silueta de un personaje sombrerudo que él pensaba que era un mariachi cuando entre labios balbucea “Ni para ir a Garibaldi alcanza en mi casa”, cuando de repente a su lado aparece un niño de huaraches y ropa de manta que le dice: “Deberías tener un poco más de respeto” a lo que Luisito responde: “¡Y tú qué sabes!, cuando el niño humildemente le contesta: “Hola, mi nombre es Emiliano y esa figura que tú piensas que es un mariachi, fue conocido como el Caudillo del Sur”.

“¿El Caudillo del Sur?” Preguntó Luisito a lo que Emiliano contesta “Así es, él fue un hijo de padres campesinos nacido en un latifundio en el Estado de Morelos, siempre fue rebelde desde su infancia y empezó a trabajar a temprana edad como labrador y arriero”.

“¿Labrador y arriero?” preguntó Luisito y Emiliano respondió “un labrador es la persona que se encarga de la limpieza y acondicionamiento de la tierra para la siembra y el arriero es aquel que se encarga del arreo de los animales”.

“¿Cómo mi familia del rancho?” preguntó Luisito.

“A diferencia que tu familia del rancho ahora es dueña de su propia tierra, pero a principios del siglo, los únicos dueños de las tierras eran los hacendados y éstas se encontraban repartidas en latifundios, en donde los hacendados cobraban una renta a los campesinos por vivir, trabajar y tener hijos, además de quedarse con gran parte de las ganancias de la cosecha. Muchas de estas condiciones fueron las que provocaron que los campesinos se levantaran en armas, tanto en el norte como en el sur del país, dando origen a lo que se conoce como la Revolución Mexicana, la cual fue iniciada en diferentes puntos, pero se reconoce como líder idealista a Francisco I. Madero con su lema de Sufragio efectivo no reelección” respondió Emiliano.

“¿Y quién era Madero? Luisito preguntó, mostrando curiosidad.

Emiliano le respondió “Madero, a pesar de venir de una familia adinerada, fue un hombre que buscó la igualdad y la equidad social para todos los campesinos e inició su búsqueda de la democracia en México poniendo fin a la dictadura del General Porfirio Díaz.

Luisito a pesar de que estaba mostrando interés, lucía un tanto escéptico en cómo estos hechos pudieran tener consecuencias en su vida diaria. Luisito se empezó a preguntar si estos hechos tendrían algo que ver con su vida actual y la de su familia y entonces le hizo otra pregunta a Emiliano.

¿Además de muchos muertos, qué más dejó esta Revolución?

-Efectivamente, más de un millón de personas dieron su vida al movimiento Revolucionario y más de cinco millones participaron en él, lo que nos dejó como legado, la democracia, la igualdad social, la distribución de tierras y educación gratuita y obligatoria; y todo esto quedo grabado en la constitución de 1917 principalmente en los artículos 3°, 123, 27 y 130, aunque yo considero que de los más grandes legados es el lema “La tierra es de quien la trabaja”; porque recuerda Luisito que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir los errores del pasado.

En cuanto Emiliano termina la explicación, Luisito lo voltea a ver y expresa en voz alta ¡Zapata!