LA COMUNIDAD NORMALISTA EXIGE SE LE REINTEGRE SU PATRIMONIO
PROFR. JOSÉ T. CARDOZA OLIVAS
La siguiente nota periodística fue publicada en el diario La Jornada, en la Columna DINERO del prestigiado periodista Enrique Galván Ochoa.
Comunidad Normal Superior México la reproduce para efectos de información oportuna esperando que las autoridades den más datos al respecto ya que producto de asambleas generales de los turnos matutino y vespertino de la comunidad normalista de la ENSM, el actual director Gonzalo López Rueda se vio obligado a dar información de manera inicial ante los representantes de alumnos, maestros y trabajadores presentes.
Las asambleas de los dos turnos habían sido convocadas por una indignada comunidad ante la agresión de que era objeto, al ser violentada su privacidad, las garantías constitucionales en un franco intento de intimidar y llevar la guerra contra el narco tráfico a la ENSM de manera provocadora.
Ha sido grande la molestia por la agresión del sistema de video cámaras instaladas en los pasillos de los edificios A y B que convirtieron a la institución en una ridícula versión del Big Brother de la novela 1984 de George Orwell y eran una forma descarada de intimidación. El director de la ENSM tuvo que aceptar lo justo del reclamo comunitario y en presencia de los representantes desconecto el sistema, para dar paso a una consulta entre la comunidad y reubicar las cámaras de video grabación dándole un sentido pedagógico y no represivo.
Este acuerdo quedo por escrito en la minuta firmada por los representantes de los trabajadores, maestros y alumnos de los dos turnos. Producto de estas dos asambleas de turno también fue la información que posteriormente de manera tímida el director de la ENSM ha tenido que ir proporcionando a la comunidad en relación a la disminución del presupuesto asignado a la SEP y a la Normal y el despojo de los ingresos propios. Pero mejor va la nota de La Jornada:
Las escuelas pertenecientes a la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio fueron obligadas a entregar sus ingresos propios a la Tesorería de la Federación a partir del 13 de octubre de este año. Los ingresos propios son parte del patrimonio de las escuelas y, por lo menos para la que yo trabajo, la Escuela Normal Superior de México, representan la posibilidad de compensar lo precario del presupuesto que se le asigna, por lo que hoy se avizora un mayor número de carencias, como ya las manifiestan los alumnos: no hay ni jabón ni papel higiénico en los sanitarios, ya no se diga un acervo bibliográfico digno de una institución señera y con muchos años de fecunda vida formando docentes. La explicación que da el director, doctor Gonzalo López Rueda, no satisface a nadie, porque únicamente dice que recibió un oficio de la dirección general ordenándolo y que la promesa es que devolverán dichos ingresos en ampliación de partidas, pero yo creo que ésta que ya nos dieron es lo suficientemente extensa para que necesite ser ampliada. Pienso que es necesaria una investigación a fondo sobre lo que motivó que los ingresos propios de mi escuela no lo sean ya más.
Profr. Benjamín Cortés Valadez, secretario general de la delegación DII-EN-7 de la Escuela Normal Superior de México
R: Seré muy crudo, estimado profesor. No creo que vayan a devolverles nada.
ASAMBLEA GENERAL DE LA COMUNIDAD DE LA ESCUELA NORMAL SUPERIOR DE MÉXICO
Ante el desvió de recursos que deben ser empleados en educación
Ante el autismo del director Gonzalo López Rueda
Los recursos de la SEP deben ser para educación, no para satisfacer motivos ajenos e insanos o en construcciones como la Torre I
Exigimos red de Internet, que las maquinas “lentium” del centro de computo sean sustituidas por computadoras Pentium, actualización de equipo, una verdadera revista de la ENSM, impulso a la web de la ENSM, transformar el “museo del libro” llamado biblioteca en un verdadero centro de información actualizado de nivel superior.
EXIGIMOS…
Respeto al artículo 3° Constitucional que dice: “Toda la educación que el Estado imparte debe ser gratuita”. Basta de cobros ilegales
Plazas a los egresados normalistas
Contra los exámenes carentes de rigor científico elaborados por los empresarios mercaderes del CENEVAL
Por una guardería para hijos de alumnos y trabajadores
Contra el peligro del voyerismo otoñal del Big Brother y por el retiro inmediato de las cámaras de video
Contra el desconocimiento de los legítimos representantes de los alumnos y maestros por el director
Se convoca a todos los integrantes de la comunidad Normalista a la primer Asamblea General a realizarse este jueves 21 de octubre de 2010
“Profesor, por favor abra su cajuela porque vamos a revisar su vehículo”, me dijo la policía que se encontraba a la puerta de entrada de la Escuela Normal Superior de México. Sorprendido al principio, reaccione de manera enérgica y mi respuesta contundente fue un NO concreto y enérgico. La policía me respondió, “entonces no puede entrar a la escuela”, al momento otro policía cerraba la reja de entrada al estacionamiento. Indignado por la grosería, por el trato de delincuente a un catedrático de una institución educativa respondí, entonces no me muevo de aquí. Inmediatamente uno de los “perros” fieles del repudiado ex director Cantú que se encontraba a un costado del puesto de acceso les ordenó a los policías: “Déjenlo entrar es del Sindicato”. Lo anterior generó una indignación mayor. Porque soy del Comité sindical me dejarán pasar, pero a mis demás compañeros los van a ofender con una revisión vergonzosa y violatoria de sus garantías individuales, pensé rápidamente.
Mientras reflexionaba lo anterior una camioneta se acerco al portal de salida donde se desarrollaba la desagradable escena, el chofer se frenó y al ver el movimiento se bajo de su vehículo, era el Profesor Loa, me dirigí a él y le comente. “Profesor disculpa, pretenden revisar la cajuela de mi vehículo como si fuera un delincuente contrario a lo que señala la Constitución Política”. La respuesta de Loa fue de enojo. “Tienes razón, a mi también pretendieron revisarme y me negué, estos tipos piensan que la normal es cuartel y no respetan nada ni a nadie”
Se acercaron varios catedráticos, entre ellos el ilustre Alejandro Miguel, el Profesor Miguel Ángel Alcántara del comité sindical, una maestra que siendo del Comité Delegacional fue promovida a Coordinadora de Geografía quien molesta porque iba a recoger a su hija y se le hacía tarde, le comentamos que su obligación no era molestarse con los maestros que solicitaban respeto y cese del trato grosero, que su obligación era defender los derechos de los profesores, y el problema a dicho de los policías era por orden del nuevo director Gonzalo López Rueda. Molesta y con caras tuvo que ir a avisar a la dirección de lo que ocurría.
A nuestro reclamo justo contra las violaciones a las garantías mínimas que son derechos en la Constitución y la ofensa de tratar como delincuentes a profesores acudió la subdirectora académica de la Normal Superior Takagui, le comentamos nuestra inconformidad por el trato delincuencial que daban los policías a los catedráticos y trabajadores pretendiendo revisar los vehículos, nos comentó que era por orden de la directora general de normales y ni modo, “las ordenes se cumplen”.
De manera sorpresiva, por la espalda del profesor Loa y de un servidor, escuchamos gritos de un tipo que agresivamente se dirigía a nosotros, molesto le dije que se fuera a agredir a otros. Le reclamamos a Takagui que si su respuesta mandar agredirnos, Takagui sorprendida por la firmeza del reclamo y la actitud “porril” del sujeto exclamó, “a ese tipo yo no lo conozco”. Presentes varios alumnos retiraron al agresor.
Enojado, muy molesto, como si él hubiera sido el ofendido y no quien generó la ofensa con las órdenes absurdas y violatorias de la Constitución, Gonzalo, el director de la ENSM se presentó a la puerta como exigíamos los maestros agraviados.
Las respuestas fueron contundentes: Todos los jefes y funcionarios deben respetar la Constitución, nadie le ha otorgado facultades a ningún funcionario para reglamentar las garantías individuales y decidir qué derechos humanos se aplican y cuáles no. Todas las órdenes de un funcionario deben ser acordes a la Constitución. Ninguna autoridad está por encima de la Constitución. Es una vergüenza que celebrando el bicentenario se viole la libertad por la que lucharon Morelos y demás insurgentes.
Gonzalo y Takagui ante la contundencia de los argumentos, imposibilitados de responder de manera coherente a lo que evidentemente es una violación a la Constitución, y el ejercicio de facultades más allá de las que les autoriza a ellos como servidores públicos la ley, tuvieron que ceder. Para esto la fila de autos entrando y saliendo se hacía larga y se estaba reuniendo una cantidad grande de normalistas. Gonzalo nos invitó a negociar en otro sitio más adecuado. La respuesta fue contundente. “Primero da orden de que se suspenda la agresión a los maestros, no somos delincuentes y hablamos”. El profesor Miguel Ángel le recordó que ya había un oficio del secretario general del comité de catedráticos que se inconformaba con esa ilegal medida. Un servidor y Migue Ángel en representación del Sindicato exigimos suspender la medida. Molestos los directivos tuvieron que aceptar que las cosas volvieran a la normalidad y se dejara de violar la Constitución y ofender a los maestros.
Una comisión integrada por Loa, Miguel Ángel y un servidor José T. Cardoza Olivas platicamos con las autoridades en la cual el Profesor Miguel Ángel Alcántara relató como en el turno matutino él como otros maestros se negaron a la revisión y fue intimidado por un policía quien le dijo: “Esto es una pistola, por si usted se niega”. La respuesta valiente y serena del Maestro evitó la revisión y que la cosa pasara a mayores. No podemos seguir exponiéndonos a que sujetos armados violenten nuestra privacidad, impongan sus criterios, amedrenten a maestros, alumnos y trabajadores.
La directora general ante la ofensa hoy está obligada a reparar la ofensa y responder a los normalistas. Y si de verdad se preocupa por la seguridad de los normalistas ¿por qué impone horarios de salida que antes eran a las 9 y hoy son a las 9.30 de la noche, obligando a traslados a zonas inseguras a las alumnas y maestras a horarios avanzados? ¿Cuántos policías más contratarán desviando el presupuesto de la SEP mientras se niegan a contratar a los maestros egresados de la ENSM?...
Producto de la plática, se acordó suspender la medida, comprometiéndose el director a consultar a la directora general haciéndole ver el malestar y repudio de los maestros.
El consenso realizado ese mismo día entre los docentes del turno vespertino fue: No permitiremos medidas que ofendan a miembro alguno de la comunidad normalista. La normal es una institución educativa no un cuartel. La inseguridad es por el pésimo desempeño de las autoridades federales no por culpa de los normalistas. La guerra de Calderón es de él, no nuestra. No permitiremos más policías en la ENSM. El ejército y los policías no dan seguridad y sin han ocurrido hechos violentos en dónde ellos han matado a familias y alumnos. Si hay presupuesto se debe contratar a maestros no a policías. Las medidas que pretenden imponer solo dividen a la comunidad normalista. La mejor solución de los problemas es colectiva y no individual, la solución es que la comunidad participe conscientemente.
El clima de inseguridad y pavor que pretende crear el Partido Acción Nacional (PAN) y sus funcionarios que no funcionan preparan el terreno para un golpe de Estado, que lamentaremos si permitimos programas como el de escuela segura, revisión de mochilas y es la mayor ofensa a nuestros héroes como Morelos que exigía el respeto de las garantías individuales.
Nos enteramos que algunos, pocos, afortunadamente muy pocos, pero los hay, profesores de espíritu débil y alma de esclavos, parafraseando a Juan Jacobo Rosseau que tímidamente, en silencio, aceptan las medidas. Invitamos a estos compañeros a reflexionar y eviten ser los “tontos útiles” que justifiquen un régimen militar.
EL AUTORITARISMO DISFRAZADO DE EFICIENCIA EDUCATIVA
Una característica que distingue a la web Comunidad NORMAL SUPERIOR MÉXICO es el trabajo intelectual de sus miembros con artículos propios. No acostumbramos reeditar trabajos elaborados por otros, ni somos agencia de noticias reporteando notas de otros medios. Pero en esta ocasión, adquiere una singular importancia el artículo del ex funcionario PRIísta Gilberto Guevara Niebla, quien en su oportunidad se desempeñó como subsecretario de educación básica y normal de la SEP federal.
Los normalistas no olvidamos que durante su desempeño como funcionario, Guevara Niebla mantenía una actitud intransigente cuando los maestros democráticos de la CNTE realizábamos movilizaciones negándose a recibirnos si no era con la autorización de los líderes charros del SNTE, a los que hoy critica, pero que en su momento apoyo.
Lo rescatable del artículo no es que un ex funcionario PRIísta reconozca el autoritarismo que predomina en el ámbito educativo, sino que es un excelente material de análisis que será punto de partida de una serie de artículos sobre el autoritarismo en las escuelas y el salón de clases
“LA FORMACIÓN CIUDADANA EN UNA ESCUELA DEL DF
Gilberto Guevara Niebla
Hace unos días apenas, en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Ajusco, se hizo la presentación del libro de Lucía Rodríguez Mc Keon, La configuración de la formación ciudadana en la escuela. Análisis de un caso en educación secundaria (UPN, 2009). Se trata de un estudio de análisis del discurso que se fundó en entrevistas, observaciones y revisión de documentos. El caso estudiado es una escuela pública, antigua, de prestigio, ubicada en Xochimilco. El propósito fue, por conducto del análisis del discurso de los actores, revelar las prácticas formativas de la ciudadanía, asumiendo que el discurso es el principal regulador de las actividades en la escuela. El resultado fue sorprendente. Se logró descubrir toda una vida escolar que permanecía oculta detrás de lo que la mayoría identifica como normalidad. La escuela objeto de estudio es un claustro que defiende una serie de valores que son ilustrativos. Por ejemplo, ¿qué es un alumno positivo? Es aquel que obedece al profesor, que no se mueve, que no cuestiona, que no hace travesuras, etcétera, etcétera.
Los maestros y el director están orgullosos de la historia de su escuela, pero temen al cambio. Saben que viven en un entorno acelerado de transformaciones (televisión, videojuegos, computadoras, renovación acelerada de modas en la cultura del consumo, individualismo acusado entre los alumnos, etc.), pero se oponen a renovar las reglas y el discurso de la institución. Ante el cambio, reafirman la tradición. Ellos ven las nuevas realidades del entorno como nocivas para los alumnos. La autora afirma: ante las presiones del exterior el plantel ha decidido establecer un estado de clausura, de encerramiento ante el entorno. El objetivo es seguir siendo una buena escuela. El principio motor de la vida escolar es la idea –manifestada por la dirección– de que el alumno debe ser alguien en la vida, debe ocupar un lugar en oposición a no ser nadie.
“Ser alguien en la vida –dice una maestra– es quien ha ocupado un lugar dentro de la sociedad, a base de esfuerzo, a base de trabajo, a base de sacrificio”. Este es un ideal convencional de movilidad social y meritocrático de eficacia discursiva. Para hacer del alumno un hombre exitoso, lo que se establece en la escuela es una regla universal de que sólo se admite lo absolutamente escolar. Si los estudiantes se besan en el jardín, se les sanciona, aunque los aludidos manifiesten que hay acuerdo mutuo en el acto.
Lo que digo –dice la directora de la escuela– es que lo que está descontextualizado es el nivel de pláticas, el nivel de atrevimiento al que quieren llegar, niños que se atreven ya a querer tocar a sus compañeritas; eso significa que las cosas están en un nivel, digamos, en donde ya no se guardan las formas… ahora ya no tienen recato, ahora cualquier niño, sí, cualquier niño, es capaz de contestar con agresividad cuando se le pide que respete a la compañera y dice así nos llevamos.
La escuela es para estudiar conocimientos, no para aprender sexo. Se busca una uniformidad y se sacrifica la diferencia. Si los alumnos llegan con el pelo largo, o con picos, o si se cuelgan piercings se les sanciona, porque eso rompe con la decencia básica. Está prohibido todo vestido extravagante. Se trata de una normalidad que inhibe toda libertad entre el alumnado. Los estudiantes viven molestos porque la enseñanza en la mayor parte de los casos se basa en la copia y el dictado. Ante los modelos falsos que les ofrece a los jóvenes la televisión, los profesores bombardean a los alumnos con modelos buenos (personas o personajes que se han ganado un lugar en la sociedad con base en el esfuerzo y la buena conducta).
Los alumnos critican –les aburre– la reiterada moralina de los docentes (“deben portarse bien y estudiar para tener éxito, deben pensar en el futuro, etcétera), a lo que ellos llaman el choro. No se trata de descalificar este discurso en sí mismo, sino observar que es un discurso que el alumno no asimila por sí mismo, sino que se le trata de imponer desde fuera. Lo que la escuela niega, lo que la escuela combate es la autonomía del alumno, la libertad para ser diferente, la capacidad de auto-expresión, etc. En cambio, se propone formar un ciudadano pasivo, obediente, trabajador, devoto del orden y la jerarquía, entre otras cosas. Por fortuna hay profesores que –discretamente– rompen la regla y ofrecen a los alumnos un trato respetuoso, los dejan hablar, dialogan con ellos tomando en serio sus argumentos, etcétera. Una excepción en los márgenes de la institución, que, sin embargo, ofrece cierta esperanza de cambio.”
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Por qué estoy a favor de Zapata*
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Estoy a favor de Zapata. No a favor de Zapata como persona —no estoy a
favor de hombre alguno como persona—, sino de las cosas y la gente que
defiende Za...
orgullosamente ajeno al falso puritanismo academicista que sirve de mascara, de escudo, a un apoliticismo que justifica con el silencio cómplice, “apartidista”, la política neoliberal que atenta contra los derechos del pueblo a la educación científica, laica, gratuita y critica. heredero y continuador de la revolución mexicana
¿POR QUÉ SOCIALISMO? Durante décadas los guardianes del sistema capitalista han creado una imagen falsa del llamado genio de la humanidad, Albert Einstein: Lo presentan como un científico ajeno a la sociedad y a la política. Esto conviene a muchos intelectuales que pretenden justificar su “apoliticismo” diciendo de manera tramposa que ellos son científicos y por lo tanto apolíticos. Nada más lejano a la verdad. No hay ciencia que sea ajena a la sociedad, no hay ciencia imparcial. Reproducimos a continuación un artículo de Einstein que responde a la pregunta ¿Qué hacer para resolver los problemas de la humanidad? Su respuesta es clara y contundente, totalmente ajena al apoliticismo ramplón: El Socialismo. "¿Por qué socialismo?", artículo redactado de puño y letra por Albert Einstein fue publicado en 1949 en Monthly Review en New York cuando todavía vivía, y responde a los problemas sociales con magistral sabiduría, en momentos en que el capitalismo enseña toda su podredumbre y está en crisis mundial.
¿POR QUE SOCIALISMO? ¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí. Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana —como es bien sabido— ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social. Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó «la fase depredadora» del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro. En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y —si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos— son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad. Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: «¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?» Estoy seguro de que hace tan solo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida? Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples. El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto «sociedad» significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad —en su existencia física, intelectual, y emocional— que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la «sociedad» la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra «sociedad». Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido —exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos. El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos. Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos —que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos— en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es solo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo. Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad. La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo —no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción —es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional— puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares. En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto. El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos. La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de «contrato de trabajo libre» para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo «puro». La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un «ejército de parados». El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes. Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura. Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual. Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?