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domingo, 8 de enero de 2012

ATZCAPOTZALCO, HACE 1 AÑO.


DEFENDIMOS EL DEPORTIVO REYNOSA CONTRA LA PRIVATIZACIÓN… LUCHAMOS Y EL PUEBLO TRABAJADOR GANÓ…

Colectivo Chintololo

Intentaron destruir nuestro patrimonio, nuestra identidad como pueblo, pero enfrentaron a un pueblo decidido, que con independencia a cualquier partido político, dio una batalla pacífica pero enérgica para defender nuestros derechos, nuestra dignidad y ¡Triunfamos!

A 1 año de la lucha organizada del pueblo Chintololo aún se busca privatizar los espacios públicos, veladamente se busca despojarnos de nuestros derechos para entregar a las empresas que controlan la comunicación en México espacios destinados al lucro y beneficio de unos pocos sin importar que esto afecta a los habitantes trabajadores de Azcapotzalco.

En 1 año se mantuvo la lucha organizada y la conciencia de que el pueblo debe mantenerse unido para defender sus derechos, que tenemos que fortalecernos para seguir luchando y seguir estrechando lazos de unidad con otras personas sencillas que, como nosotros, luchan por defender su dignidad.

Por ello es que hacemos la más atenta y cordial invitación a tod@s y cada un@ de l@s ciudadan@s de Atzcapotzalco que participamos de una u otra manera en la defensa de nuestro pueblo a que asistamos a la celebración del PRIMER ANIVERSARIO de esta lucha pacífica que contará con actividades culturales, música y apoyo de diversas luchas de la ciudad de México como de otros lugares del país.

Colectivo Chintololo

jueves, 5 de enero de 2012

¿ELECCIONES EN RIESGO?


Octavio Rodríguez Araujo [1]

Se ha extendido la idea de que el crimen organizado pone en riesgo las elecciones de este nuevo año. Lo han venido diciendo algunos panistas (incluido el señor de Los Pinos), uno o dos perredistas despistados y uno de los ideólogos del anarquismo católico que pronostica no sólo que serán las elecciones de la ignominia, sino que los mexicanos tendremos que elegir entre un cártel o uno de los poderes fácticos. Este discurso ha sido repetido también, en su esencia, por escribidores de desatendidas misivas a destinatarios inciertos.

Estas estupideces, a fuerza de ser repetidas y publicitadas en los medios, comienzan a calar entre los ciudadanos que, como Peña Nieto, no leen ni se informan. La intención es obvia: tratar de impedir que haya elecciones federales este año o que, de llevarse a cabo, éstas se vean, de antemano, empañadas por la sospecha de sus resultados. En otros términos, son los esfuerzos desesperados de los panistas que no quieren perder el poder y de quienes, desde una supuesta oposición ciudadana, les han estado haciendo el juego desde otras campañas y de algunas más actuales que no se asumen con este nombre.

El ascenso en el número de muertos, cada año mayor que en el anterior, hace pensar que ciertas fuerzas políticas y quizá también militares consideren que la situación es de tal peligro para el país que lo mejor sería decretar un estado de excepción o su equivalente. Haciéndose eco de esta tentación, el irresponsable poeta anarco-católico ha calificado la situación como emergencia nacional que vive México, sabiendo que emergencia, en su acepción pertinente, quiere decir precisamente situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata, cual sería un decreto de esa naturaleza o la suspensión de las garantías constitucionales. La tentación ahí está y el terreno se está tratando de preparar, extendiendo la idea de que el poder del crimen organizado es tal que mejor sería no llevar a cabo elecciones. No han faltado oportunos fertilizantes del alarmismo, como el mapa delictivo presentado por el titular de la Siedo (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada), en el que, a pesar de hablar sólo de presencia, su imagen visual es de control del territorio nacional por los siete principales grupos criminales, que no es el caso (véase nota de R. Mosso, en Milenio del pasado lunes). Presencia no es control.

La intención menos drástica del chisme del narcotráfico inmiscuyéndose en las elecciones, y eventualmente determinándolas, no es otra cosa que un deseo maquiavélico de desacreditar el proceso electoral en curso para que quienes tienen el poder se mantengan en él bajo las siglas del PAN o del PRI, pues son lo mismo. El voto del miedo ya les dio resultados positivos en 1994, y gracias a él ganó Zedillo. Todavía se recuerdan los espots de ese año: golpes de Estado en otros países, anarquía y caos, militares en las calles y la presunción del PRI de que gracias a sus gobiernos en México había estabilidad democrática. En el inconsciente estaban el levantamiento indígena en Chiapas y el asesinato de Colosio; el miedo en una palabra. Ahora también y, como saben los expertos, cuando el miedo circula entre un pueblo éste se hace conservador, conformista y prefiere lo conocido a lo que se le pueda ofrecer en términos de cambios. Si además del miedo se inocula la desconfianza y la desacreditación de los partidos, se auspician la abstención y los votos nulos de los indecisos, que no son pocos (quizá la tercera parte del electorado).

El mensaje del poder y de sus paleros disfrazados de opositores ciudadanos que nos hablan de un apocalipsis que sólo ellos imaginan es que la guerra iniciada por Calderón contra el crimen organizado debe continuar hasta que éste desaparezca, porque, como dijera en tono engolado uno de esos paleros, vivimos en un Estado delincuencial en el que nadie podrá gobernar, sea quien sea. Esto es, México está perdido, no tiene salvación y, de tenerla, no será mediante estas elecciones que, ya se dijo, serán ignominiosas y no un proceso legal y democrático para cambiar de personas y partidos en los poderes federales. Es decir, tirar el agua sucia de la bañera, con todo y niño, pues previsiblemente éste será peor que el bebé de Rosemary –sin Mia Farrow en el papel estelar.

Miedo, desencanto, escepticismo y el petate del muerto de la mano negra del crimen organizado metida en todos lados, incluidas las elecciones, forman parte de la estrategia para inhibir el voto y darle el triunfo a quienes cuentan con todos los medios para lograrlo si las izquierdas electorales no convencen a los indecisos. Promover entre éstos el voto nulo o la abstención es parte del plan B, y éste es el papel que juegan los supuestos opositores autodenominados ciudadanos (como si los demás fueran extraterrestres) para que los del poder sigan usufructuándolo. Su cálculo es que si ganan el PAN o el PRI las contradicciones sociales se agudizarán y México podría tener, como España y otros países, miles de indignados y ocupas. Si como consecuencia llega después un Rajoy en España o gana más influencia el Tea Party en Estados Unidos, no importa, las contradicciones sociales se agudizarán todavía más y así sucesivamente hasta que estalle la revolución mundial de los indignados y ocupas o de sus hijos o nietos. Es la fe en el movimientismo antisistémico y antiestatal que, curiosamente, también se da entre la extrema derecha de algunos países desarrollados.

Nuestra opción, además de desmontar el irresponsable y mal intencionado rumor de que la situación no está para elecciones, es trabajar para que éstas sean equitativas y transparentes, con la mayor participación ciudadana posible y en favor del único proyecto tanto opositor como alternativo que tenemos, aunque no sea anticapitalista.

http://rodriguezaraujo.unam.mx



[1] El Doctor Octavio Rodríguez Araujo es catedrático de la UNAM y uno de los politólogos más reconocidos en América Latina y colaborador voluntario y cotidiano de nuestra web. Para todo normalista que desee abrevar en la Ciencia Política de manera seria, nuestro amigo es una fuente imprescindible. Su web es: http://www.rodriguezaraujo.unam.mx/enlaces.html

JOSÉ SARAMAGO:


DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA [1]

1998 Estocolmo, Suecia

"El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer.

Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después

del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama.

Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar mucho más de lo que es indispensable.

Ayudé muchas veces a éste mi abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor, cavé muchas veces la tierra del huerto anejo a la casa y corté leña para la lumbre, muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transporté al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, también de madrugada, pertrechados de rastrillo, paño y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que después habría de servir para lecho del ganado.

Y algunas veces, en noches calientes de verano, después de la cena, mi abuelo me decía: "José, hoy vamos a dormir los dos debajo de la higuera". Había otras dos higueras, pero aquélla, ciertamente por ser la mayor, por ser la más antigua, por ser la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera.

Más o menos por antonomasia, palabra erudita que sólo muchos años después acabaría conociendo y sabiendo lo que significaba. En medio de la paz nocturna, entre las ramas altas del árbol, una estrella se me aparecía, y después, lentamente, se escondía detrás de una hoja, y, mirando en otra dirección, tal como un río corriendo en silencio por el cielo cóncavo, surgía la claridad traslúcida de la Vía Láctea, el camino de Santiago, como todavía le llamábamos en la aldea.

Mientras el sueño llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, al mismo que suavemente me acunaba.

Nunca supe si él se callaba cuando descubría que me había dormido, o si seguía hablando para no dejar a medias la respuesta a la pregunta que invariablemente le hacía en las pausas más demoradas que él, calculadamente, le introducía en el relato: "¿Y después?".

Tal vez repitiese las historias para sí mismo, quizá para no olvidarlas, quizá para enriquecerlas con peripecias nuevas. En aquella edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del mundo.

Cuando, con la primera luz de la mañana, el canto de los pájaros me despertaba, él ya no estaba allí, se había ido al campo con sus animales, dejándome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce años), todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa.

Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: "No hagas caso, en sueños no hay firmeza".

Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ése que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras. Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños.

Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir". No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada.

Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver."



[1] Enviado por Cuauhtémoc Rivera Godínez dentro de su obra: “CUENTOS E HISTORIAS PARA LA TERNURA” en la serie “LA HISTORIA DE ESTE DÍA JUEVES 5 DE ENERO DEL 2011”.


miércoles, 4 de enero de 2012

CALENDARIO ASTRONOMICO 2012

ECLPISES, LLUVIAS DE ESTRELLLAS…

4 de enero 2012. Lluvias de estrellas. Las cuadrántidas serán visibles en el hemisferio Norte, incluyendo México, siempre que el observador se encuentre en una zona fuera de ciudades y contaminación lumínica con el cielo despejado. Si no ocurre así, la NASA pone a disposición su red de cámaras para que las personas de todo el mundo puedan verlo.

Del 20 de febrero al 12 de marzo Mercurio aparecerá en el cielo después del ocaso, y además estará acompañado por Júpiter y Venus en el Occidente del planeta, incluido nuestro país.

19 de marzo. Equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Eso significa que el día y la noche tendrán la misma duración. En marzo también será cuando ocurra el máximo acercamiento de Marte a la Tierra, algo que ocurre cada 26 meses, aproximadamente. El planeta se verá muy brillante si se mira hacia el este al anochecer. Será visible toda la noche. "La cercanía de Marte en marzo es importante, pero cabe aclarar que no es cierto el mito distribuido por Internet de que Marte se verá más grande que la Luna. Eso es imposible.

15 de abril. Saturno, estará en oposición y será visible toda la noche.

21 de abril. Lluvia de estrellas, ahora serán las líridas, de la constelación de Lira.

5 de mayo. Lluvia de meteoros llamados acuáridas, serán aproximadamente 10 meteoros por hora.

20 de mayo Eclipse de sol, será visible en México, de acuerdo con la NASA parcialmente se podrá ver a las 18:48 horas en Guadalajara y el Distrito Federal y a las 18:41 horas en Monterrey.

4 de junio Eclipse parcial de Luna que también será visible en el país, entre las 6:00 y 7:00 horas.

5 y 6 de junio, Venus será visible desde la Tierra como un punto oscuro cruzando frente al Sol. Este espectáculo se produce por el tránsito del planeta que pasa frente al Astro Rey cuando la Tierra está también alineada y nos permite verlo; en México ocurrirá después de la puesta del Sol. Para los científicos, este será un acontecimiento muy importante porque permite perfeccionar la medida de cuán separado está el Sol de la Tierra. El próximo ocurrirá en el año 2117.

En junio Plutón estará en oposición. "Este puede ser un bonito reto y un blanco interesante de buscar para aquellos que tengan telescopios de apertura considerable. Recordemos que los planetas se pueden distinguir de las estrellas porque su brillo es estable; es decir, no centellean. Con telescopios modestos es posible verlos.

20 de junio. Solsticio de verano

28 de julio. Lluvia de estrellas, de nuevo las acuáridas. Caerán unos 20 por hora.

12 de agosto Lluvia de estrellas -llamadas perseidas- hará un relevo luminoso en el cielo.

22 de septiembre. Equinoccio de otoño en el hemisferio norte.

21 de octubre. Lluvia de estrellas, ahora será el clímax de la lluvia de las llamadas oriónidas (restos del paso del cometa Halley por la Tierra).

13 de noviembre. Eclipse total del Sol que sólo será visible en el Pacífico Sur, como Nueva Zelanda, Australia, Antártida y Sudamérica.

17 noviembre. Lluvia de estrellas, los meteoros leónidas, que parecen salir de la constelación de Leo.

20 de noviembre Eclipse penumbral de Luna, que se verá en Alaska y Canadá.

En diciembre Júpiter será visible a simple vista y con telescopios de aficionados durante toda la noche.

13 de diciembre Lluvia de meteoros, los gemínidas con más de 60 destellos por hora.

21 de diciembre. Solsticio de invierno